viernes, 18 de abril de 2014

AYER TE SOÑÉ



Ayer soñé con ella, parecía tan real, como te he extrañado, cada día, cada momento, allí estas como  un atardecer, como la más grandiosa chef, como aquella tapara con café, una guerrera, una tierna flor, la más hermosa, te ame y te amo aún, es un amor difícil de perderse, creo que moriré y  ese día mi cuerpo físico se desprenderá de este sentimiento no por querer alejarse del mismo, ni mucho menos deshacerse de este, sino porque mi alma lo cobija como uno de mis más grandes tesoros. 



Sé que desde donde te encuentras me miras, siempre rememoro en mi mente cuando apenas contaba con Seis años y te enseñaba a leer, jugando a ser educadora, te enseñaba las letras, tus ojos se llenaban de dicha, querías aprender, eras tímida y demostrabas ser fuerte, y hoy se que así lo requerías, fuiste tú sola..., encaminaste las sendas de la familia, en aquella época en que los valores estaban bien marcados, a veces pienso que la vida fue dura contigo, pero creo que era lo que Dios  quería para ti,  él sabía que podías con eso y más, su más pequeña y tierna niña, aparentando ser un  fuerte Apamate Rosado, científicamente conocido como ( Tabebuia rosea)..,pero yo se que poseía un corazón de pollo, dulce y delicado, la más hermosa, mi abuela María, la vi llorar de pena a escondidas, a veces perdía el control con las lagrimas y estas se presentaban solas, sus hijos adolescentes no la oían, creo que algunas veces la voz del anciano es menospreciada por la juventud, quien cree tener la sabiduría total.

 


 Siempre trataste de superarte, de guiar a tu descendencia por otro camino, distinto al tuyo, con mas sonrisas, con menos penas y hoy tus hijos y nietos son profesionales, Enfermeras, Educadores, Ingenieros, Abogados, pero eso te lo debemos a ti, mi abuela María. Y aunque ya estabas mayor, y aunque muchos te decían para que, tu estudiabas y aprendías a escondidas…, conmigo, aprendías las letras y te sonreías, picara y traviesa poco a poco aprendiste a escribir tu nombre, era un orgullo cuando al final escribiste María, era una escritura infantil y forzada pero era y fue tu logro, ya no querías que otros firmaran por ti, habías logrado tu nombre escribir. Maria ...Abuela quién  lo diría que hoy me dedicara a escribir y que  libros publicara, no soy famosa ni adinerada, pero tengo la alegría inmensa de saber que me ves y te enorgulleces de mí, te miro sonriente y traviesa al ver como hoy hablo a través de las letras. Quien lo diría mi abuela que tú que bajaste de la Serranía del Turimiquire, en lengua Cumanagota significa  del “Trono de los Dioses”, de allí bajaste un día con tu familia a cuesta, todos juntos, nunca dejaste a ninguno detrás, nunca te desprendiste de ellos.

 


 
Mi abuela María descendiente de Chaimas, analfabeta y pobre económicamente porque de amor y cariño, de tender tu mano amiga al prójimo eras una maravilla, millonaria en amor pues…, quien diría mi abuela que hoy tu  nieta fuese Pedagoga y educara a otros, guiándolos por esa senda. ¿Quién lo diría?, y  por estar segura que estas orgullosa, es que me alegra lo poco o bastante que Dios me da. 

Anoche te soñé, fue tan real, hace  Dieciocho años de tu partida y ayer te soñé, pude oír tu voz, fue hermoso escuchar tu voz, ese tono humilde al hablar, Yusmeris me llamaste… Te quiero mi abuela, mi abuela María.

BENDICIÓN MI ABUELA, MI ABUELA MARÍA.


DERECHOS RESERVADOS
AUTORA: YUSMERIS CHACON SALAVE

VENEZOLANA.

domingo, 23 de marzo de 2014

MARIA



Ella, esa mujer sencilla, quien me invitaba a rezar, recuerdo arrodillándonos en aquel recoveco del baño, donde imperaba la imagen de un venerable que esperamos sea declarado santo, en mi inocencia de infante, desconocía a este señor, ella elevaba sus plegarias y daba siempre las gracias al padre, yo sabía que él nos miraba y nos oía, por lo que siempre quería ir al baño en aquel recoveco a rezar con mi abuela María, para hablar así  con Dios ante la imagen del señor del sombrero.


 AUTORA: